24 marzo 2013 - 19:30

NAYAF, Iraq. (ABNA) — El Gran Ayatolá Alí Sistaní, durante una reunión con una delegación de clérigos sunitas de las provincias del sur y de la región del Kurdistán, y con un representante de dotación sunita, en el marco de la primera conferencia nacional de eruditos religiosos shiítas y sunitas en Iraq que se celebrará en la ciudad de Nayaf, ha emitido una fatwa sobre la santidad de la sangre iraquí en general, y de los sunitas en particular, haciendo hincapié en que el derramar sangre de los iraquíes en general, y de los sunitas en particular, está prohibido (haram).

Agencia de Noticias de Ahlul Bait (ABNA) — El Gran clérigo shiíta iraquí, ayatolá Alí al-Sistani, dijo que no hay ninguna diferencia real entre sunitas y shiítas o kurdos y cristianos, y agregó que nosotros somos sirvientes de todos los iraquíes.

El Gran Ayatolá Alí Sistaní, durante una reunión con una delegación de clérigos sunitas de las provincias del sur y de la región del Kurdistán, y con un representante de dotación sunita, en el marco de la primera conferencia nacional de eruditos religiosos shiítas y sunitas en Iraq que se celebrará en la ciudad de Nayaf, ha emitido  una fatwa sobre la santidad de la sangre iraquí en general, y de los sunitas en particular, haciendo hincapié en que el derramar sangre de los iraquíes en general, y de los sunitas en particular, está prohibido (haram).

El Ayatolá Sistani afirmó: "Hoy los shiítas deben defender los derechos humanos y políticos de la minoría sunita. los derechos de los sunitas, que están siendo perseguidos, deben ser protegidos por los shiítas y por todos los demás en Iraq -es nuestra completa responsabilidad".

Él agregó que nuestro llamado es a la unidad, no diferenciamos entre un árabe y un kurdo, ya que el Islam es lo que nos une.

El jefe de la delegación sunita en el sur de Iraq, el sheij Jalid Al-Mulla, después de la reunión con el Gran Ayatolá Sistani dijo: "El Gran Ayatolá pidió a los hermanos shiítas protegr a sus hermanos sunitas y evitar el peligro para ellos".

Mullah añadió: "Sayed al-Sistani dijo que yo soy un sirviente de los iraquíes, y no hay diferencia entre sunitas y shiítas o kurdos y cristianos".

Mientras tanto, el Secretario General de la Tendencia Popular, Alí al-Sayri, llamó a los clérigos sunitas a seguir la postura del Gran Ayatolá Alí al-Sistani, para salvar a Iraq del sectarismo creado por los políticos.

En un comunicado de prensa, Sayri apreció que "la postura del Ayatolá Sistani en un momento actual crítico creado por los políticos que no se preocupan por los intereses del pueblo iraquí".

"Las autoridades religiosas tienen que resolver la crisis porque los políticosfracasaron en resolverlo y se los guardan para su propaganda electoral sin darse cuenta de sus consecuencias", él agregó.

"El proyecto nacional no tiene relación con los políticos, sino que se relaciona a los llamados de las autoridades religiosas para resolver la crisis y comenzar una nueva etapa en Iraq", concluyó.

También la coalición Iraqiya de Iman Musa al-Muhammadi decribe la fatwa de la autoridad religiosa, ayatolá Alí Sistani, sobre la santidad de la sangre iraquí y de los sunitas en particular, como una imágen brillante de las autoridades religiosas y su agudeza en la unidad del país.

Ella dijo: "Las autoridades religiosas siempre han sido y seguirán siendo una válvula de escape real para mantener la unidad de la nación y la unidad de su tejido social".

Muhammadí añadió que "la Fatwa, en su forma pura y, obviamente, en este momento es un duro golpe para los defensores de la lucha sectaria que están tratando de arrastrar al país a un curso peligroso".

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